CAPITULO 22

EL VACÍO

 

En el espacio, donde la luz de las velas danzan lentamente, se fueron extinguiendo al soplo del viento de la Verdad, una ráfaga poderosa dejó todo en completa oscuridad, los ritmos agitados se fueron alentando hasta llegar a la quietud. La tribu Gaianauta se dirigió hacia una cápsula nave para ahí resguardar la llave que les fue otorgada. El silencio agudo y dulce como el de una semilla enterrada en la profundidad de la tierra, como el espacio que se expande en la vasta oscuridad. Un juego entre la opresión y la expansión simultánea. Callar para escuchar. Resguardar para proteger la esencia de la Vida. 

En la nave que despega para soltar la falsedad, la mentira. En ella sus tripulantes miraban hacia adentro de ellos mismos en intimidad para comprender que era tiempo de adentrarse a las capas trascendentales y reflexivas de su ser. Y ahí en ese lugar de penetrante oscuridad interior se revelaría al desnudo la verdad. Callados sin hablar, sin palabras ni ruido, mudos de asombro se integra la complicidad. Ła nada se convierte en el todo. En el polen de una flor de luz, subió la nave para expandirse en el silencio del cosmos, penetrando en el espacio profundo del Universo.